Con la frase a mis amigos de la frontera se inicia una ampliamente difundida carta del cura Santa Cruz desde su confinamiento en el norte de Francia, y en la que reafirma su fidelidad a Don Carlos, nos permite definir el objeto de esta exposición: analizar la influencia de las guerras carlistas en ese territorio que sus protagonistas denominaron “frontera” y que incluye el País Vasco continental en su totalidad.
Fuente de provisiones a través del contrabando, escenario del espionaje y las conspiraciones, atalaya privilegiada para informar al resto de Europa de los acontecimientos bélicos, los carlistas recibirán un amplio apoyo entre los habitantes de este territorio.