El País Vasco continental jugó un papel clave en el desarrollo de las guerras carlistas. En primer lugar como refugio y base logística para los carlistas en la preparación de los levantamientos. Como consecuencia de ello, Bayona se convirtió en centro de espionaje de los liberales españoles en su intento de impedir tanto el contrabando de armas y provisiones hacia el campo carlista como las conspiraciones de los dirigentes carlistas en el exilio.